Por: Ramón Antonio Veras.

Porque soy un hombre libre por entero y no procuro quitarle espacio político a nadie, me siento plenamente abierto; sin restricción para expresar mi sentir; decir lo que es mi parecer para que se solucionen algunos problemas que afectan a todas y a todos los que vivimos en Santiago, entre los que se destacan:

 El desorden en el tránsito de vehículos. En un pasado reciente  se unificaron el desarrollo del maquinismo vehicular y el fenómeno de la corrupción, lo que ha traído como consecuencia que nuestro querido Santiago se ha convertido en algo luciferino; en un medio en el cual vivir constituye un castigo permanente, moverse por cualquier lugar es un enredo que mortifica porque el caos predomina.

Los negocios efectuados por la alcaldía anterior con las franjas que autorizan a los carros del transporte público a transitar por determinadas calles, y la comercialización con el cambio y extensión de rutas para favorecer empresas expendedoras de alimentos, trajo consigo el trastorno de lo que era el movimiento normal de vehículos de concho. 

La mercancía dinero se impuso sobre la tranquilidad espiritual y la seguridad personal de los habitantes de la ciudad de Santiago de los Caballeros. Procede que las nuevas autoridades municipales dejen sin efecto los cambios de rutas que se llevaron a cabo mediante negocios que han lesionado vivamente a nuestra comunidad.

 El servicio de taxis. La labor de los taxistas en la ciudad de Santiago, en sentido general, es buena, y el material humano ejecuta su trabajo con honradez y eficiencia. El problema de la operación de los taxis es que tiene prácticamente ocupado todo el espacio público en los lugares donde se aglomeran muchas personas, sin importar que sea clínica, supermercado o restaurant.

Tomando en consideración lo necesario que es el servicio de taxi, lo que procede es que la Alcaldía del Ayuntamiento de Santiago, acuerde con los dueños de los vehículos para que tengan una base, o un centro donde se mantengan estacionados a la espera de ser requeridos para realizar su trabajo. La realidad es que los carros de taxis no deben continuar convertidos en los amos de los espacios públicos. Una solución convenida se impone por el bien de los habitantes de Santiago de los Caballeros, de los taxistas y de los dueños de los vehículos.

Los negocios y el estacionamiento de vehículos. En varias urbanizaciones de Santiago, la instalación de un colegio o el funcionamiento de un restaurant, es un pandemónium, porque la intranquilidad existente termina de inmediato. Algunos de los que abren al público una actividad comercial creen que la vía pública es de su propiedad y una prolongación del espacio donde realizan sus actividades comerciales.

f.-) Se impone que el departamento que en la Alcaldía del Ayuntamiento de Santiago,  tiene competencia para autorizar la construcción de una edificación para negocios, exija que en los planos se especifique el área destinada para el estacionamiento de los vehículos de sus futuros clientes. Las calles y avenidas son de uso público y no para que los dueños de negocios las utilicen como parqueo de sus parroquianos. De igual manera, el organismo público con atribuciones para autorizar el funcionamiento de un negocio de cualquier naturaleza, debe solicitar indicar en los planos los lugares donde estacionaran sus vehículos los clientes.

 Estacionamiento sobre las calzadas. Los desaprensivos que se han dispuesto convertir a la ciudad de Santiago de los Caballeros, en un lugar imposible de vivir en paz, ahora están haciendo uso de las calzadas para estacionar sus vehículos, situación que obliga al transeúnte a caminar por el centro de las calles, exponiéndose a ser atropellado por el proceder temerario de un conductor cualquiera. Procede que las autoridades ejerzan sus funciones ante aquellos que anarquizan el ambiente con sus actuaciones abusivas.

 La instalación de negocios en las aceras. Además de constituir una acción abusiva e irresponsable, el funcionamiento en las aceras de negocios basados en la venta de frutas a las personas que conducen u ocupan vehículos, representa un trastorno en el tránsito por calles y avenidas en la ciudad de Santiago de los Caballeros, porque una vez el conductor se detiene se forma una obstrucción  que trae como consecuencia un desorden en el movimiento vehicular. Hay que tomar medidas a los fines de impedir la colocación de mesetas en las aceras para el expendio de frutas y otros alimentos.

Resulta atinado examinar todo aquello que venga en provecho de resolver o atenuar los inconvenientes que existen en nuestra ciudad por el aumento desordenado de las rutas,  los carros y guaguas del transporte público. Es necesario que el asunto del tránsito de vehículos en Santiago se le busque una solución, lo que iría en favor de todas y todos los que habitamos y queremos una ciudad acogedora, agradable.

Conviene ponderar nuevamente el desempeño de los parquímetros en el centro histórico de la ciudad de Santiago de los Caballeros. Es posible que un nuevo acuerdo entre la Alcaldía del Ayuntamiento de Santiago y la compañía dueña de los parquímetros, haga posible paliar los inconvenientes presentes por el tránsito anárquico de vehículos, principalmente en el centro de la ciudad. En lugar de agravar la dificultad actual, los parquímetros pueden representar un amortiguamiento.

Las santiagueras y los santiagueros que en verdad quieren a su ciudad y desean vivir en un ambiente de tranquilidad espiritual, están en el deber de armarse de sensatez; poner a funcionar el sentido común y el buen uso de la razón para hacer caso omiso a los que no hacen ni dejan hacer, y siempre apuestan al fracaso; están preparados para el descalabro, pero nunca piensan en los aciertos, en tener éxitos, alcanzar los objetivos perseguidos.

Las dificultades que afectan a la ciudad de Santiago de los Caballeros, lesionan a todas y a todos los que en ella habitamos, y deben ser enfrentadas por los munícipes que aspiramos a disfrutar de un ambiente sano y libre de complicaciones generadas por aquellos que no se adaptan a la vida civilizada.

El interés por tener un Santiago limpio y organizado no debe ser un empeño exclusivo de la alcaldía. El deseo de la colectividad santiaguera por una ciudad acogedora ha de estar más allá de las autoridades municipales. Es signo de ser un buen ciudadano y munícipe querer a su país y a la ciudad  donde habitamos para que las instituciones funcionen con el concurso de las autoridades locales, y las mujeres y los hombres que se interesan por una ciudad digna de ser habilitada por ser bonita.

 

 

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