Por Elin Rosario

Recordar la historia, ayuda a evitar que se repitan las malas acciones, leyendo a Carmita Landestoy, por recomendación de mi amiga la comunicadora Consuelo Despradell, entiendo que es necesario recordar las acciones del sátrapa Trujillo, cuando pasamos por un momento donde personas herederas de este maligno, calculador, sangriento y ambicioso presidente, pretenden volver a gobernar el país, este pueblo recobro su decoro y libertad a través de mucha sangre derramada y muchos sacrificios de dominicanos y dominicanas que estaban en el país, y fueras de él.

 Landestoy, fue una mujer que sirvió al régimen trujillista desde 1938 al 1945, después de haber residido en Estados Unidos por 11 años 1927-1938, decidió contar las atrocidades de esa dictadura dominicana, a su salida del país en 1945, a través de un libro titulado “Yo también acuso”, luego de vivir y conocer las interioridades del régimen, lo describe con tantos detalles crudos, pero reales, los cuales les expreso en los siguientes párrafos.

¿Quién fue Trujillo?. Trujillo, era un hombre que se apodero de todas las fuentes de riquezas del país, y decía a sus amigos que los hombres para el eran maquinas, que cuando se dañaban, las tirabas, remplazándolas por otras, eso eran los seres humanos para él.

Era un hombre egocéntrico, sed de grandeza y poder, los cuales se pueden señalar tomando las siguientes connotaciones de acción de Trujillo

Todo artículo, discurso o conferencia, aun en la universidad, tenía que comenzar con todos los elogios para el benefactor, y cuidado el que no lo hacía porque su nombre iba de inmediato a la lista negra.

Los libros de la escuela primaria tenían un retrato en la primera página y al pie una leyenda que decía: “Trujillo Primer Maestro de la Republica”, por lo regular con una dedicatoria para él.

Nadie tenía derecho a hacer nada, ni siquiera a pensar, todo cuanto se hacía en el país era obra de Trujillo, el benefactor de la patria, era un crimen decir que alguien distinto a Trujillo había hecho algo bien en el país, porque corría peligro la vida de la persona que lo dijo, como la persona a quien se le atribuye lo que había hecho.

Había letreros que decía: “Trujillo es el único que te da el agua”, cuando confesaba públicamente que el agua, era también patrimonio suyo y la ofrece generosamente.

 No conforme con monopolizar las fuentes naturales de riquezas y los pequeños negocios, aumentando sus entradas diarias, también se apoderaba de los bienes particulares de las personas, reducía a la miseria a cualquiera que protestara en alguna forma de su régimen, procediendo a la confiscación de sus bienes, aplicando la LEY DE CONFISCACION DE BIENES, y se les desposeía de los bienes obtenidos fruto del trabajo de toda una vida, del sustento de su familia, del amparo de su vejez.

Esos bienes pasaban a ser propiedad del Estado, pero como Trujillo era el Estado, poco tiempo después pasaban a sumarse a los bienes que ya poseía el dictador.

Todo lo hacía con malicia y premeditación, dentro de la ley, con diputados y senadores que solo levantaban las manos para aprobar las leyes que el creaba; encarcelar, golpear hasta bañar en su sangre, torturar hasta la muerte, matar por la espalda, eran situaciones tan frecuentes en la era de Trujillo, como ver el sol nacer cada mañana, todo dentro de la ley.

Por  ejemplo “La Ley de Fuga”, que permitía a sus asesinos matar a las víctimas por la espalda, donde expresaba: toda persona conducida presa o ya en prisión que intente escapar, se le detiene aplicando la ley de fuga, baleando a las personas por la espalda, pero ellos los asesinos que les decían a las victimas corre, corre, y le mataban por detrás.

Cuando el arroz y la habichuela subían de precios de manera exorbitante, si alguien exclamaba: “como se harán los pobres”, era motivo muchas veces para que se golpeara, o se haga preso al que se atrevió a expresar su pensamiento en alta voz.

A veces hacían preso a una persona por sospechar que forma parte de un grupo, o se reunía secretamente para hablar de la situación, muchas veces siendo solo una suposición, pues la persona no tenía nada que decir, ni nombres que dar, porque está siendo acusado de algo que no es cierto; se le mataba como ejemplo, o se le golpeaba hasta dejarlo incapacitado por el resto de su vida.

Muchas veces no se atrevían a desaparecer honrados padres de familias, pero un día el hijo mayor o menor de catorce o doce años de edad, sale para la escuela, y  nunca más regresaba a la casa, lo matan a balazos, o le cortaban la cabeza y con el cinismo a flor de piel, le taponaban los orificios con algodón y le cocían la cabeza, y le mandaban el cadáver a la familia, informándole que murió de fiebre en el hospital.

Para Trujillo, no importaba el medio para llegar a su fin, como entendía que podía desaparecer o destruir todo cuanto se oponga a sus deseos, estos medios podían ser el cuchillo, el revólver, el rifle, la ametralladora, el látigo de azote, el pasquín o la calumnia; muchas veces sus armas fueron el soborno, un empleo bien remunerado, un cheque, en muchas ocasiones ofreció el puesto de embajador en Washington a uno de los exiliados políticos en el exterior.

No queremos ni siquiera pensar que el pueblo dominicana se tome la desgracia, mala suerte o riesgo de una dictadura igual, nunca más. Por más complicadas que creas que pudiera estar la situación en el país, espero este articulo pueda crearte la consciencia de NUNCA DECIR aquí se necesita Trujillo. Nunca más al sátrapa.

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